Érase una vez un cristiano que daba la mano y no era tirano. El cristiano vivía bajo el lema “Amad de verdad con piedad a vuestros enemigos como amigos” y le pedí que compartiese este poema anatema para ayudarme a salvarme. Mi verdad audaz que digo en paz es el ateísmo es una falacia lógicaContinue reading “Érase una vez un cristiano”