El romanticismo se murió

El romanticismo se murió con el último poeta romántico que se suicidó. Y renació, soy yo. Soy profundo y me hundo en este mundo absurdo con un muro que hay que derribar, es la superficialidad sin verdad de la humanidad. Soy un poeta de esos que se suicidan a la mínima y fuman peta como dieta enganchado a la maría todavía cada día todo el día buscando con maestría la alegría que me falta, y todo me cansa y nada me basta. El romanticismo es el único ismo que merece la pena durante la cena. Soy el único poeta romántico de la generación del setenta y siete y me siento “spento”, lo digo en italiano porque viene a mano, cantando al amor con candor y valor por honor. El amor es mi razón de vivir y morir, corazón con razón y razón con corazón. ¿Te gustó o emocionó?. Este poema anatema es para entretenerte sin verte. Gracias.