La pena me enajena y me quita las ganas de berenjena, ¡qué pena!. Comeré otra cosa sabrosa que merezca la pena cocinar porque no tengo ganas de trajinar. Mira que rimar no es coser y cantar y toser con resfriado lo saben hacer todos sentado. Escucha por favor que mi hucha no suena y daContinue reading “¡Qué pena me da”