Amo la vida que se respira y duermo sin gobierno en la calle, y que nadie me calle porque todavía no estoy muerto ni tuerto. Despierto. Busco trabajo en Londres y encuentro pobres. Soy cocinero por dinero. Soy vagabundo por el mundo. Tengo hambre. Abre. A quien me de un préstamo le daré oro que no adoro. Este poema anatema quema. Gracias.