¿Me oyes? Si haces un esfuerzo eres un campeón. Si no puedes hablar mueve la cabeza para hacerme saber que oyes y entiendes lo que digo. Estoy exhausto mentalmente, necesito descansar pero estoy dándote primeros auxilios psicológicos. Morir ateo es triste y además no tiene sentido. Quiero que entiendas que el universo fue creado por algo increíblemente poderoso e inteligente y nuestra existencia es eterna y perfecta. ¡Aguanta, eres un sabio superviviente como yo! Tú me enseñastes que la vida es para comer y beber bien disfrutando al máximo trabajando para no vivir del cuento. Gracias de todo de corazón. Estarás por siempre en mi corazón. Me has querido y ayudado y nadie te puede quitar lo bailado. ¿Has disfrutado de la vida? Pues ya está, ya has hecho tu labor, ya has beneficiado a Dios. Cuando morimos nos confrontamos con la perfección sin engaños. ¿Confías en mi? Pienso que cuando el cerebro se apaga causa la transformación de la mente para saberlo todo. Soy un psicólogo, economista, pensador, intelectual, poeta, artista y persona de muchos talentos. ¿Puedes hacer preguntas? Quiero que pienses lo más rápidamente que puedas con las fuerzas que te quedan. ¡Aupa! Yo tifo por tí. Quiero que ganes y que gane el mejor. Eso me lo has dicho tú tantísimas veces, que gane el mejor. Gracias por tu sabiduría. Tu eres el mejor porque quieres que gane el mejor. Se puede ser feliz pensando y quiero que toda la humanidad te aplaude al unísono para animarte. ¡Aguanta! gritan. Todos a una gritan “¡Aguanta!, te queremos!”. ¿Te emocionas?. Tu emoción es literalmente mi emoción, tu dolor y sufrimiendo es mi dolor y sufrimiento. Te seguiré escribiendo tanto como pueda. No debería estar trabajando y así seguimos malamente. Te pienso desde Londres, también desde el trabajo. Gracias.